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Recomendados #FILBo2018: Cuatro libros traducidos de no ficción

La narrativa anglosajona produce auténticas joyas de no ficción. Aquí recomendamos cuatro libros traducidos para la lista de compra de la #FILBo2018.

 

Por: José Cortina, Juan Serrano

Olivia Laing. El viaje a Echo Spring. Por qué beben los escritores. Ático de Libros, 2016, 336 páginas.

Seis autores norteamericanos se pasean por las páginas de este libro dedicado a explorar el maridaje entre alcohol y creación literaria. Fitzgerald, Hemingway, John Berryman, Tennessee Williams, John Cheever y Raymond Carver tienen dos cosas en común: son grandes escritores, pero también borrachos consumados. La escritora británica Olivia Laing retrata a estos escritores a través de un viaje por sus obras literarias y las ciudades en las que aún resuenan las anécdotas de sus frecuentes borracheras. El recorrido empieza en Nueva York, en el Elysée, el hotel en el que murió Williams a causa de una mezcla entre fármacos y alcohol, según la versión no oficial; y  termina en Port Angeles, el pueblo fronterizo con Canadá en el que Carver consiguió liberarse de su adicción al alcohol. Los finales opuestos coinciden con la oposición geográfica de las ciudades en las que tuvieron lugar: perdición fatal, Nueva York, noreste; redención, Port Angeles, noroeste de Estado Unidos.

Laing tenía la sospecha de que «había una relación escondida entre las dos estrategias, escritura y alcoholismo, y que ambas tenían que ver con un sentimiento de que algo valioso se había hecho pedazos» (p. 175). Al final, luego de varios años de correr tras ese pálpito, concluyó que la literatura era la vía para arreglar lo que sea que se hubiera despedazado. El viaje a Echo Spring es una rara, pero bella combinación de interpretación de la obra de esos alcohólicos no anónimos, teorías científicas sobre la adicción al alcohol y la experiencia personal de la autora, quien nos cuenta su propia historia con el alcoholismo, la que la motivó a emprender esta peregrinación. Es no ficción, pero también deleite para la imaginación.

Marc Weingarten. La banda que escribía torcido. Una historia del nuevo periodismo. Libros del K.O., 2013, 550 páginas.

¿En qué momento se «jodió» el periodismo norteamericano? Esa parece ser la pregunta que intenta resolver Marc Weingarten en esta acuciosa historia del nuevo periodismo estadounidense. Pero no se jodió, se reinventó cuando un grupo de escritores de ficción empezaron a hacer periodismo. Norman Mailer, Truman Capote y un grupo de periodistas aficionados a la literatura, o quizá literatos frustrados, como Tom Wolfe o Hunter S. Thompson, se aburrieron del clásico modelo de la «pirámide invertida» de presentación de noticias: una estructura sobria y comedida que se ceñía a los datos objetivos sobre el cómo, cuándo, dónde y por qué del hecho noticioso. No estuvieron solos en ese empeño de revolverlo todo. Directores y editores de revistas acolitaron y promovieron –con más o menos prudencia– las osadías de una camada de reporteros que encontraron en las técnicas literarias diferentes formas de desbaratar la pirámide, sin abandonar el terreno de la no-ficción.

La banda que escribía torcido no fue bien recibida por todos. Se fue abriendo camino a empellones y a pesar de los puristas de la profesión, que se resistían a dejar colar la literatura en las páginas de los periódicos. El nuevo periodismo, que de acuerdo con sus críticos no tenía nada de novedoso, debió trazar sus fronteras: «allá donde la pluma corriera libremente, los hechos tenían que ser irrefutables. De no ser así, la técnica colapsaría junto con su legitimidad» (p. 487). El libro es la entretenida historia del ascenso y la estruendosa caída de un movimiento que marcó un hito en el periodismo, contada por uno de sus vástagos.

Michael Wolff. Fuego y furia: En las entrañas de la Casa Blanca de Trump. Ediciones Península, 2018, 416 páginas

El periodista norteamericano Michael Wolff tuvo durante meses un acceso privilegiado a la Casa Blanca. Era común verlo deambular por los corredores del ala oeste o metido en las oficinas de algunos de los principales consejeros del presidente. Ese salvoconducto para moverse a su antojo por aquel lugar hermético lo consiguió a partir de engaños. Todos sabían que trabajaba en un libro sobre la presidencia de Donald Trump, pero Wolff se había esmerado en convencerlos de que lo suyo sería un retrato bastante halagüeño del nuevo presidente. En los platós de televisión criticaba con nombres propios a la prensa liberal por su sesgo antirepublicano, lo que le había merecido felicitaciones telefónicas del propio Trump. Incluso, en la Casa Blanca, Wolff había anticipado que su libro llevaría un título pomposo (muy acorde con el ego del magnate): The Great Transition. La gran transición.

La estrategia de mostrarse como un “reportero amigo” le rindió frutos. Fuego y furia es hasta la fecha la crónica más detallada del día a día en la Casa Blanca a partir de la llegada de Trump al poder. Sin embargo, lejos de ser una visión complaciente del nuevo gobierno, Wolff relata todas las intrigas, rivalidades y traiciones que se cuecen a pocos metros del Despacho Oval. El presidente es retratado en el libro como una persona explosiva, lasciva e ignorante de los asuntos internacionales, y a quien sus asesores deben tratar con los cuidados propios de un viejo rabietas y senil.

Muchos periodistas norteamericanos han criticado –y con razón– la manera en que Wolff se granjeó la confianza de Trump y su séquito. También, han señalado algunas inexactitudes en las que incurre el libro. Pese a todo, es innegable que Fuego y furia es una crónica amena y abundante en detalles, y un documento de ineludible consulta para todo el que quiera darse una idea de lo que fue el primer año de la presidencia más atípica en la historia de los Estados Unidos.

David Carr. La noche de la pistola. Libros del K.O., 2017, 501 páginas

El periodista David Carr duró varias décadas prendado al consumo de drogas y alcohol. Al fin, tras múltiples procesos fallidos de rehabilitación, logró mantener a raya sus adicciones, sin dejar de depender de sus reuniones de AA. Siendo ya un prominente periodista del New York Times, padre de tres hijas y llevando una vida cómoda y apacible, Carr se dio a la tarea de reconstruir su sórdido pasado. Muchos de los sucesos de su vida de junkie los había olvidado, como aquella noche en la que le apuntó con una pistola a uno de sus mejores amigos (no recordaba haber tenido jamás un arma). Para rellenar esas lagunas, le fue necesario abocarse a un frenético ejercicio de reportería sobre su propia vida. Entrevistó a amigos y exnovias, y hasta consultó reseñas policiales que lo tenían a él como protagonista. Con una prosa ágil y rotunda, al mejor estilo de Raymond Carver, Carr, quien murió en 2015 en plena redacción del Times, aprovechó su biografía para dejarnos uno de los documentos periodísticos que con mayor profundidad explora el infierno de la adicción a las drogas.

 

Periodista y todero en @Lanoficcion. Vive entre Lima y Bogotá.

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